Feccano prestigia el cacao hecho en Haití

Promover el comercio justo y el cacao ecológico entre los agricultores y transformar la imagen del cacao haitiano en todo el mundo. Estos son los ambiciosos pero realistas objetivos de la Fédération des Coopératives Cacaoyères du Nord (FECCANO – Federación de Cooperativas de Cacao del Norte) que ha conseguido posicionarse tanto a nivel local y comunitario como en el mercado internacional.

Se dice que los habitantes del norte de Haití son un pueblo orgulloso, sobre todo por su contribución a la fundación de su nación. Los 4.000 cacaocultores miembros de la FECCANO también pueden estar orgullosos. Fundada en 2001 por seis cooperativas, la federación se ha convertido en sus 20 años en un actor principal en la producción de cacao fermentado en Haití. En la actualidad reúne a ocho cooperativas, ha desarrollado una estructura formal y mejora constantemente sus competencias, sus conocimientos y la calidad de su cacao. Este crecimiento es fomentado por la Agencia de Desarrollo de las Exportaciones del Caribe (Caribbean Export) a través de su programa de apoyo a la cadena de valor del cacao/chocolate en Haití y la República Dominicana.

El cacao haitiano tiene una notable calidad intrínseca. Ya sea criollo, trinitario o forestero, sus aromas afrutados y sus características provienen de las antiguas variedades cultivadas por los agricultores, pero también de un suelo favorable a la producción de un cacao de alta calidad. La producción media anual se estima actualmente en 400 toneladas, con una tasa de crecimiento anual de alrededor del 20%. Esto es muy poco comparado con el volumen nacional estimado en 6.000 toneladas anuales, y 60.000 toneladas en la República Dominicana.

Los cultivadores de cacao haitianos han dependido durante mucho tiempo en los intermediarios: comerciantes, mercachifles, especuladores y exportadores, que trabajan en un mercado monopolístico y que siempre han ofrecido precios muy bajos. Desde su creación en 2001, FECCANO trabaja directamente con los cacaocultores. Este acuerdo ha permitido recuperar el valor añadido del producto y aumentar los ingresos de los productores. “Antes se talaban los árboles de cacao, pero hoy plantamos cacao” presume Guito Gilot, uno de los miembros fundadores.

En el “Jardin créole “, como se conoce el huerto haitiano, a la sombra de los árboles de cacao, los agricultores no sólo cultivan ñames y plátanos, sino también yuca, frijoles, maíz, chayote, etc. Los árboles frutales, especialmente los cítricos, asociados a los cacaos, alimentan a la familia, pero también dan al suelo y a la tierra una calidad que dará a cada cacao su sabor particular. Este jardín criollo, en el corazón del ecosistema haitiano, está en la raíz de la supervivencia de las familias haitianas. Aunque ha frenado el desarrollo de la producción de cacao, considerada como secundaria, podría sin embargo ser su futuro gracias a la promoción de toda la cadena y al sabor particular asociado a cada tipo de suelo.

En 20 años, el cacao exportado ha cambiado de categoría. A través de la formación, el intercambio de buenas prácticas y un mejor conocimiento de su producto, FECCANO ha ayudado a los agricultores, tanto hombres como mujeres (el 40% de los miembros son mujeres), que cultivaban unos pocos árboles de cacao debajo de los de mango, a convertirse en exportadores de granos certificados según las normas orgánicas y de comercio justo. Cabe destacar que es el proceso de fermentación, paso esencial para liberar los “precursores” de aromas y obtener un producto de calidad, el que ha supuesto un punto de inflexión, cuando durante décadas el cacao de la zona (y del país) no se fermentaba y por tanto se vendía a precios más bajos.

Desde 2008, con la asistencia técnica de una ONG francesa (AVSF) y el apoyo del Conseil Départemental desHauts-de-Seine(Francia), FECCANO se ha propuesto dominar el proceso de fermentación para valorizar su cacao. Poco a poco se ha ido posicionando como pionera del cacao de calidad en todo el país, antes de convertirse en líder nacional y construir una imagen global. En 2011, FECCANO obtuvo la certificación Ecocert. Dos de las mayores empresas internacionales de chocolate, Ethiquable y Valrhona, se han convertido en sus mayores compradores. En 2013, FECCANO obtuvo la certificación SPP (Comercio Justo), y en 2013 y 2015, obtuvo el premio Cacao de Excelencia otorgado por los International Cocoa Awards. Creció a 7 cooperativas miembros en 2014, y luego a 8 en 2018. Paralelamente a este crecimiento, la Federación trabaja para cambiar las mentalidades.

Nos comprometemos a respetar el medio ambiente y queremos incorporar a nuestros procesos prácticas relativas a la conservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria“, explica Jean Guillaume Célestin, director ejecutivo de la Federación. La FECCANO desempeña un papel fundamental en la sensibilización, la orientación y la asistencia personalizada a los agricultores. “No fue fácil convencer a los agricultores de los beneficios del programa de “regeneración” de árboles de cacao cuando se planteó en 2015. Recomendamos introducir nuevos plantones en estas parcelas de 60 a 80 años y realizar un diagnóstico para aplicar la poda sistemática de los árboles más viejos. Temían que la parcela fuera menos productiva. Yo también lo temía…” dice Dejean Phanord, presidente del consejo de administración. Pero se demostró que era el mejor enfoque.

Hoy FECCANO quiere ir más allá… Y Caribbean Export lo apoya a través de un programa financiado por el componente de apoyo al comercio y al sector privado del programa binacional HT-RD del 11º Fondo Europeo de Desarrollo (FED) de la Unión Europea. En junio de 2021, la Agencia organizó una formación virtual sobre sistemas de gestión de la calidad, gestión de la certificación y cata. El objetivo era reforzar los conocimientos del personal de FECCANO en Haití, orientarlos hacia la competitividad y permitir que el cacao de la red tenga una mejor imagen y se haga un hueco en el mercado de los cacaos especiales.

Tras esta formación, la FECCANO pretende proporcionar asistencia técnica y trabajar en una estrategia para mejorar la calidad de su cacao y orientarlo hacia un mercado de mayor valor. Una visita sobre el terreno les permitirá desarrollar una estrategia concisa, eficaz y adecuada. Estas acciones correctivas y preventivas deberían mejorar los procesos de producción y poscosecha, lo que redundaría en una mejor calidad y en la posibilidad de llegar a mercados de mayor valor.

A principios de este año, Caribbean Export apoyó la creación de un sitio web que dará a conocer a los clientes y al público en general la FECCANO y sus cooperativas miembros, así como los diferentes servicios y productos que ofrece la federación. En febrero de 2022, la Agencia también organizó reuniones con otros profesionales del sector del cacao. Este proyecto de intercambio de buenas prácticas se organizó con la Confederación Nacional de Cacaoteros Dominicanos, CONACADO, con el objetivo de conocer sus estrategias de promoción y comercialización del cacao dominicano, sus técnicas de producción y transformación y los mecanismos de gestión organizativa implantados en la República Dominicana, primer exportador de cacao ecológico del mundo. A raíz de esto, FECCANO ha incluido en sus futuros proyectos el proceso de elaboración del chocolate desde el grano hasta la tableta. “Esto forma parte de los retos que hay que emprender, junto con nuestros esfuerzos por aumentar la producción y la competitividad, y por tanto convencer a los productores de que planten más. Pero no sólo eso… necesitamos una verdadera política del cacao en Haití, con estrategias institucionales sobre la agricultura, y también sobre el transporte. La mayoría de las zonas de producción están muy aisladas y son bastante inaccesibles”. explica JG Célestin.

Cambiar la imagen del cacao haitiano lleva tiempo, pero los resultados son muy prometedores. La FECCANO ha guiado a sus miembros, ha acompañado a los agricultores y ha estimulado una solidaridad que les ha ayudado a alcanzar la vitalidad de un productor nacional organizado. De las 8 cooperativas miembros, todas están certificadas como de comercio justo (SPP), 4 ya están certificadas como ecológicas y las otras 4 están en proceso de certificación. Con un aumento significativo de las exportaciones (50% entre 2020 y 2021) y un apoyo como el ofrecido por Caribbean Export que se centró en la cadena de valor, el sueño de pasar del grano a la tableta de chocolate podría hacerse realidad. Las 8 cooperativas se encargan ahora del proceso de fermentación. La federación recibe las judías listas para la exportación y puede probarlas en su laboratorio. Gracias a la reciente formación virtual sobre cata, FECCANO puede evaluar su producto tostado. Está a un paso del bar.

SANDILOU: Ropa de resort hecha en Haití

Piezas únicas pintadas a mano, dibujos reproducidos en la ropa o en los accesorios de playa, plantillas, serigrafías impresas o tintes, SANDILOU ha desarrollado una colección de prendas de vestir de resort muy original, “Made in Haiti”, ¡que sólo espera ser exportada! Y esto es lo que Caribbean Export quiere ayudar a hacer realidad…

Bajo la pérgola del taller de SANDILOU en Delmas 64, en el área metropolitana de Puerto Príncipe, los colores brillantes de los pañuelos y las telas teñidas revolotean con la brisa. A continuación se lavarán y secarán al sol, antes de embellecerlas y coserlas.

En este gran jardín, que alberga un árbol centenario, los miembros del equipo están concentrados en sus tareas: unos pintan los fondos con tintes, otros añaden contornos con pinceles sobre lienzos de tela teñida tensados sobre bastidores. Aquí pintan a mano alzada y sin dibujo preestablecido, sobre tejidos naturales como el algodón, el lino o el rayón, utilizando pinturas especiales para tejidos.

Sandra Russo comparte su inspiración para una colección con su equipo de artistas (que es muy familiar: varias generaciones de la familia pintan o cosen). El equipo se encarga de interpretar la idea en el lienzo …. “Yo decido el tono y los colores que se van a utilizar y cada uno tiene vía libre para entregar una pieza diferente… esa es la belleza de las piezas únicas hechas a mano,“, dice alegremente. ¡Y esa es la esencia de esta pequeña marca haitiana que quiere crecer!

En 2012, Sandra Russo registró SANDILOU como empresa de “artesanía textil”. Una clasificación muy específica, obtenida gracias a su determinación y que le permite operar dentro de la franja de impuestos y tarifas de transporte establecidas para la industria artesanal y no para la textil.

Ha estado inmersa en el mundo de la pintura y el arte desde la infancia. “Estuve rodeada de mujeres pintoras, empezando por mi madre, crecí rodeada de artistas. Esto me llevó a dedicarme a la pintura, y luego a SANDILOU. Para que conste, este nombre es la combinación de mi apodo y el de mi hermana… dado por un familiar que nunca pudo distinguirnos, así que nos combinó en un solo apodo…”, concluye con una carcajada. La pequeña marca refleja la formación de su propietario: ofrece su arte pictórico en diversos materiales textiles, toda una gama de ropa y accesorios de playa, prendas de ocio y también artículos para el hogar, como manteles y una colección de cojines, a cada cual más colorido. Se utilizan muchas técnicas diferentes: tie-dye, plantillas, serigrafía, aerografía, impresión… Todo ello contribuye a que las colecciones de SANDILOU sean obras de arte muy originales y únicas, pintadas a mano en pañuelos (sus más vendidos) o reproducidas en toallas de playa y cojines.

Cuando se producen accesorios y prendas originales en una isla, el reto es exportarlos. Para SANDILOU, como para muchos diseñadores haitianos, el mercado local es siempre un laboratorio útil para probar los productos, pero sólo la exportación puede garantizar un crecimiento real. Es a través de esta lente, y en particular para fomentar una conexión con el mercado de la República Dominicana (RD), que Caribbean Export, a través de un programa financiado por el componente de apoyo al comercio y al sector privado del programa binacional HT-RD en el marco del 11º Fondo Europeo de Desarrollo (FED) de la Unión Europea, ha intentado, durante varios años, orientar y ayudar a la cadena de valor de las empresas de artesanía, incluida SANDILOU. La COVID 19 frenó estos planes, pero las reuniones finalmente se concretaron con la presentación virtual de varias empresas haitianas a potenciales compradores del país vecino. El encuentro con la empresa Jenny Polanco permitió a SANDILOU presentar sus muestras a una marca ya bien establecida en la RD. Sandra Russo también trabajó en el proyecto Symbiose, otro programa iniciado por Caribbean Export, que reunió a los dos países en un curso de formación en diseño de joyas, para vestir a los modelos que presentarán estos trabajos durante una exposición que debería tener lugar en 2022.

 

A la espera de que las oportunidades se materialicen en este lado de la isla, SANDILOU está trabajando en su página web y en sus herramientas de marketing, gracias a una subvención directa obtenida del Programa de Apoyo al Desarrollo del Sector Privado de Caribbean Export. “Nosotros mismos hemos producido un breve vídeo y un sitio web, y mejoraremos o desarrollaremos herramientas de marketing y comunicación más relevantes y actualizadas para abordar el mercado. Con caftanes, pañuelos, vestidos de playa y toallas de colores, nuestra colección es realmente un producto típico del estilo resort-wear y del ocio, y el Caribe es una de las regiones más receptivas a este tipo de producto. Sin embargo, este mercado ha cambiado drásticamente debido a COVID-19: algunos complejos y tiendas han desaparecido, y otros están surgiendo”. explica Sandra Russo, convencida de que el verdadero reto actual es conquistar a estos nuevos actores.

El Caribe es un mercado esencial, la República Dominicana está por explorar, especialmente en su componente de resorts y hoteles, y en Estados Unidos, las tiendas de los museos y los mercados ya ofrecen interesantes oportunidades. SANDILOU acaba de crear una colección que se presentará este verano en el “Artisan Marketplace” de la Smithsonian Institution. Sandra recuerda con nostalgia las ferias que se celebraban en todas las islas del Caribe hasta la llegada de COVID-19: “Este es el verdadero punto de encuentro entre compradores y artesanos. Algunas cosas se hacen online, pero los isleños necesitamos el toque humano, necesitamos sentir los materiales, conocer en carne y hueso… saber con quién estamos tratando” Así pues, el principal reto para la pequeña empresa haitiana en 2022 será encontrar la forma de presentar sus colecciones y penetrar en los mercados. Con una colección de aproximadamente 2.000 a 3.000 diseños originales en su inventario, a SANDILOU no le faltará la inspiración y está dispuesta a aceptar el reto.